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viernes, 23 de enero de 2009

PEREGRINAS DEL AIRE


Nuestra amiga Mala nos envía estos versos. Espero que os gusten.




PEREGRINAS DEL AIRE

Han vuelto las Peregrinas del Aire,
en el recuerdo no escrito anidaban hasta ayer,
y vienen contando las leyendas de Torbellino y Huracán
y bebiendo la sal de la Mar y la nieve del Norte
y devorando la arena del Sur y la piel de la Luna.
En su vuelta han recogido al Tiempo,
tiene el hatillo ya vacío,
y viene barriendo los gemidos y los llantos,
los placeres y las risas,
todos a su seno, vuelta al Principio.

Han vuelto las Peregrinas del Aire,
en su estela la Nada, ya devorado Caos,
y en sus negras manos aletea la Historia
y allá desprendido, se precipita Adán.
Presente, Pasado y Futuro emborronados en el Aire
y en su vuelta las acompaña el Cielo,
exangüe su ánima, inane su mirada,
y ha traído el Destino y la Muerte,
los Finales y las Conclusiones,
arrastrados vienen entre gemidos y quebrantos.

Han vuelto las Peregrinas del Aire,
en sus versos grises cae el Mundo,
Mundo que baila su Adán en equilibrio,
Hombre que hace malabares con su historia
con su tiempo y con su cielo.
Han vuelto y ya marchan,
Génesis se promete en el más Allá,
se llevan Tiempo y Recuerdos,
Historia y Leyendas, Cielo y Esperanzas.
Quedan Gritos y Lamentos, Odios y Dolores,
Ecos que se pierden y no volverán.

sábado, 6 de diciembre de 2008

AUSENCIA


Mientras respetamos el plazo marcado para comenzar a publicar los relatos del Certamen, ahí van unos versos que me remite Mala, una amiga de Letras para Soñar. Espero que os gusten.





AUSENCIA


Hoy un día cualquiera de lluvias y aires buscones,
de trabajo cansino y charlas aprendidas,
con un cigarrillo a las once y dos a las doce
y a casa para comer y si hay tiempo una cabezada,
me lo han dicho llorando.
Y llueve y hace frío,
la comida olvidada se enfría entre el humo de un pitillo.
¿Cómo fue? ¿Qué pasó? ¡Cuánta tristeza! ¿Tienes fuego?
¿Sentirán los muertos las mañanas frías, las tardes heladas?
No quiero este recuerdo y busco el de la sonrisa pintada,
ése de las palabras amables y el gesto siempre cálido.
¿Recordarán los muertos la vida pasada?
Infancia, juventud y ya eras mujer de mil días como hoy
y queda la foto ajada y no me queda tabaco,
y releo esa carta olvidada, que no perdida, que nunca contesté.
Se diluye la vida como agua en el arroyo. ¿Y tu recuerdo?
Estos días corrientes, de fríos tristes ya son tuyos para siempre.