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miércoles, 22 de septiembre de 2010

NUDO DE PIEDRAS Y PENITENCIA

Escribir es hablar, comunicarse con un público lector que en el fondo desconoces (sí, sabes quiénes van a ser algunos de ellos: tu familia, amigos, etc., pero ignoras la identidad de la mayoría). 
Cuando cualquiera de nosotros se dirige a alguien,  "adapta", de una manera más o menos consciente, aquello que quiere contar a las circunstancias de la conversación, (ya sea oral, telefónica o por mail/sms) y se adapta  también al receptor. Sin embargo, cuando escribes no te diriges a alguien en concreto. Por eso, tampoco puedes ir valorando sobre la marcha las reacciones a tu discurso con lo que ignoras si vas bien o mal. Vamos, ignoras si tu mensaje está llegando a su destino o no. Y es que las reacciones se producen cuando ya tienes el libro en la calle y entonces, es cuando comienzas a sudar (hablo de mí) y a tener dudas sobre la validez de lo  que has escrito. Y estás en ese sin vivir hasta que lees alguna crítica; cuando sale la primera y compruebas que has llegado a buen puerto, te relajas. De acuerdo con que hasta recibir dos o tres no deberías dar por sentado el mayor o menor acierto de tu obra, pero si la crítica parte de alguien como Enric Herce, entonces, yo al menos, suelto un bufido aliviado y me lanzo a seguir aporreando las teclas del ordenador pensando que voy por el buen camino.
Enric Herce


AQUÍ
  tenéis la crítica de Enric Herce, vosotros diréis si es para sonreír o no.

viernes, 27 de marzo de 2009

Friki o el arte de lo bien hecho


¿Cómo se puede hablar de integración, tolerancia, mobbing, ecología y respeto en un libro que tiene 85 páginas y está dirigido a un público infantil/juvenil? Es más, aun siendo posible, ¿cómo hacerlo utilizando el humor sin caer en el adoctrinamiento o la moralina? Pues habrá que preguntarle a Enric Herce.

Friki es una novela de múltiples lecturas que se solapan maravillosamente conjugando una historia en la que lo fantástico se funde con lo cotidiano, el humor con la denuncia de algunas de las lacras que nos azotan hoy en día y que culmina con un mensaje de esperanza, pero también una seria advertencia. Y todo eso sin recurrir a tópicos ni a "rollos" ejemplarizantes.

Un"chapeau" para Enric y una recomendación en lo que se refiere a Friki: aprovechad si tenéis hijos, sobrinos o hermanos pequeños para comprársela, pero antes leedla vosotros y probablemente os unáis a mi saludo de admiración al señor Herce. Admiración que quiero hacer extensiva a las maravillosas ilustraciones de David Martín Rús.

Por cierto, gracias Enric por mencionarme en tu página de agradecimientos, un honor, te lo aseguro.