domingo, 23 de noviembre de 2008

Certamen y Relato



Cuando ya hemos leído la mitad de los relatos presentados al II Letras para Soñar , podemos dar la noticia de que el nivel es más que notable. El trabajo que supondrá elegir a los finalistas y el ganador/a será complicado y eso es una alegría. Espero poder dar los resultados antes del plazo indicado en las bases :15 de enero.

Para hacer más llevadera la espera, os dejo un relato de un nuevo autor: Juan de Madre. Dará que hablar, eso es seguro.



(Seré) Huesos con uñas y hormonas dentro del cristal

El día que me hicieron la primera ecografía fue el abril pasado, o sea, hace unos siete meses; había pasado mala noche: temía que los resultados fueran decepcionantes. Mis temores no se cumplieron. En la pantalla, doblando el cuello con esfuerzo desde mi camilla hospitalaria, con los pantalones desabrochados y una servilleta de papel tapando mi pene, en aquella pantalla, digo, vi por primera vez el perfil de aquel bulto; era circular, perfecto. La cara del médico confirmó mi esperanza: su rostro se ensombreció levemente, como se ensombrece siempre, supongo, el rostro de los médicos cuando en su rutina se cruza la muerte.

Cuando me pronosticaron poco más de un año de vida, se multiplicó esta impaciencia. He tenido suerte, porque negarlo. Mi esplendor frente a tal noticia desconcertó al médico; de hecho, nadie -excepto mi compañera- ha comprendido mi fortuna: seré eterno.

Recuerdo aquel profesor de la facultad de Biología, que nos desveló que las bacterias no podían ser consideradas como organismos mortales. En realidad, añadió, la misma especie humana puede entenderse como un mero medio donde los genes se perpetúan buscando la inmortalidad: de generación en generación. Me importa un pepino el devenir del genoma del homo sapiens, mascullé entonces; aún lo creo ahora.

En cambio, este bulto de mi ingle derecha que en este instante acaricio y que ya no cabe en mi mano anacrónica, este tumor es un caos espléndido de células que soy yo. Una explosión de eternidad, una supernova de vida sin orden. Mi genoma exacto crece, araña, muta y se multiplica con tal ansia que sacrificará el resto de mi cuerpo, hasta quedar él, solo, victorioso, dispuesto a cumplir milenios.

Hoy acabé de construir el artefacto donde vivir para siempre. Empecé el diseño de la máquina hace unos nueve años, o sea, mucho antes de que llegara el glorioso abril. Con esto, quiero demostrar que el deseo que hoy me embriaga no es pasajero ni superficial. Durante estos años me esforcé con constancia por hacer que de mi carne brotara un cáncer. Mi amante, con bendita paciencia, me irradiaba radiografías a centenas en su consulta privada. Fumé dos paquetes de Ducados diarios, las advertencias de sus cajetillas me parecían luceros de esperanza. Desayuné cada mañana pan quemado. Hasta que al fin lo logré.

Dentro de la gran urna de cristal ahumado me cuidará mi compañera y allí creceré desordenado; me brotarán uñas sin dedos, células cardíacas que vibrarán un momento antes de apagarse como ojos de pez, cabellos enmarañados en folículos de hepatocitos albinos, células calciformes secretando lágrimas proteicas, axones fundidos que atraviesan un vaso sanguíneo seco.

Como un verso libre y grandioso, que se deshace de una vez y por todas de un cuerpo anodino, dogmático y mortal.

Sin Fin

Juan de Madre

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese relato ha participado en el concurso o no tiene nada que ver?

J.E. Alamo dijo...

Este relato no participa en el certamen, es un detalle de Juan de Madre que ha querido compartirlo con nosotros

Anónimo dijo...

Menos mal que no participa, porque ganaría seguro. Se me puso la piel de gallina.

M Carmen Guzmán

J.E. Alamo dijo...

Pues el nivel de relatos no desmerece el de Juan de Madre. Sois muy buenos. ;-)

Enric Herce dijo...

Dudo mucho que semejante tema haya sido enfocado antes desde un punto de vista tan rompedor. Muy bueno.

J.E. Alamo dijo...

Ya os digo que Juan dará que hablar... y mucho.

Anónimo dijo...

Alucinante, me ha dejado con el aliento contenido.
Dosis de humor negro, por aquello de las tostadas quemadas,y, vaya,ese cancer hablando en primera persona, como que te quedas con el cuerpo todo acongojado.
Muy bueno, ¿quién es Juan de madre?

Fdo: Vacapollo

Anónimo dijo...

Alucinante, me ha dejado con el aliento contenido.
Dosis de humor negro, por aquello de las tostadas quemadas,y, vaya,ese cancer hablando en primera persona, como que te quedas con el cuerpo todo acongojado.
Muy bueno, ¿quién es Juan de madre?

Fdo: Vacapollo

El Guardián dijo...

Ay, Juan, Juan!!!

Menos mal que ya no haces pop, jeje.

Espléndido, como no podía ser menos.

Ya queda poco para que nazcas.

Lady Shimahe dijo...

Me parece un enfoque extraordinario del tema, de verdad.

Mi pregunta es:
Es el mismo Juan de Madre que colabora con la Big Couldren Corporation?

Alguien sabe algo del tema?


Gracias!

J.E. Alamo dijo...

Pues no sé si será el mismo, Lady, supongo que él mismo te contestará si se deja caer por aquí.

Anónimo dijo...

Guardián: cómo que no hago pop? y lo del paquete de Ducados? jeje

Lady: creo que soy el mismo.

A los demás gracias por las palabras, en especial al anfitrión: J.E Álamo.

Juan de Madre

Poniatoska dijo...

Considero, bajo mi punto de vista de lectora de literatura fantastica, que el cuento no cuenta nada extraordinario. Que alguien me explique por que un hombre que va a morir a causa de un cancer ( auto provocado) esta contento. Ese es un tarado desde el punto de vista evolutivo y por lo tanto no viene mal que desaparezca pero en fin, no hay nada que me estremezca, no adivino ninguna cualidad humana en el.

Anónimo dijo...

Creo, Poniatoska, que no has captado el fondo del relato, al menos yo lo veo dotado de una dosis de humor negro y sarcasmo muy meritorio.
Mala

José Angel Muriel dijo...

Qué relato más estremecedor.

Anónimo dijo...

Coincido con Mala, Poniatoska creo que no has captado el sentido del relato y por ser fantástico, ya lo dice todo.Aqui no estamos hablando de calidad humana, de eso también sabemos y mucho.
En todo caso,canceres hay muchos-y no me refiero a los diagnosticados por la medicina- y no hace falta que se "autoprovoquen", aparecen desde el aburrimiento, tedio, envidia, etc,contaminando a los demás.Esto es más preocupante y no un buen relato, que un, aún mejor escritor,supo parir con gran acierto.
Muy bueno Juan de madre
Fdo: Ricardo