lunes, 15 de junio de 2009

Daniel Miñano y Bajo la Infuencia



¡¡¡Damas y Caballeros. Niños y Niñas. Pasen y vean, disfruten del espectáculo. El Gran Mago Miñano nos ofrece el número más original visto en tiempos. No se atrevan a perdérselo!!!

Estoy convencido que cuando Daniel lea la entrada a esta reseña, me odiará cordialmente, pero alguien tenía que decir la verdad y ya que él recurre a mil y un ardides para pasar desapercibido, he tomado las riendas para desde mis modestas posibilidades, vociferar todo lo que puedo. A fin de cuentas, un tipo cuyo nombre ni siquiera figura en la portada de su libro, precisa de alguien que cuente al mundo algo sobre él. (No me odies mucho, Dani)
Daniel Miñano es un predigistador, un ilusionista de los mejores que he conocido en tiempo. Te distrae con un nada por aquí

Libro de Versiones, Remezclas y otras formas de plagio (Tal cual figura en la portada de Bajo la Influencia)

…nada por allá…

“Padezco una delgadez extrema y una altura de vértigo; y aborrezco que insistan en que me parezco a John Lennon o al cantante de los Black Crowes, cuando yo querría emparentarme con la Velvet Underground y los Sex Pistols, o al menos con Tomatito y Camarón grabando ‘La leyenda del Tiempo’...”. (Daniel Miñano dixit)

Y apuntilla todo lo anterior declarando que no entiende que su obra suscite interés, a fin de cuentas está todo escrito y con ello la originalidad es una utopía o una meretriz que se vende y revende con distintos envoltorios pero nada de verdad.

"Desde mi punto de vista toda persona es una suerte de amanuense, que reescribe (o, más en general, revive) lo que otros escribieron y vivieron". (Declaraciones a Letras para Soñar de Daniel)

Y claro, uno abre uno las páginas de esa novela/antología Bajo la Influencia, editada por Grupo AJEC, con cierta resignación al aburrimiento o peor todavía, la mediocridad. ¡Craso error! Con Bajo la Influencia el Sr. Miñano rompe con todos los arquetipos, juega con el lector anunciándole conejos y mostrando unicornios. Prepara el juego de cartas y el que desaparece es el voluntario que deja las cartas flotando en el escenario. Se pronuncia como un tipo cualquiera y te cuenta su "vulgar" historia, para luego desvanecerse en una cortina de humo con una carcajada y la sugerencia de que quizás todo lo leído sea mentira… o no.
He disfrutado Bajo la Influencia a razón de un relato al día (a la noche, mejor dicho) con la rabia de que se acabaría demasiado pronto. Daniel Miñano, remedador, amanuense, fatalista, modesto, ha conseguido que crea firmemente en las posibilidades de dar un nuevo enfoque a las letras, que no todo está dicho (por mucho que él mismo se empeñe), y si he de compararlo con alguien, lo pondría a la altura de José Miguel Vilar, otro autor que rompe moldes y apunta a la inmortalidad. Y por si lo anterior fuera poco, cuenta con las ilustraciones de Silvia Coll (siempre me han gustado los libros con "dibujos") que enmarcan a la perfección todo lo relatado.
Espero lo siguiente de Daniel con sumo interés e impaciencia y si he de ponerle un pero a todo este asunto, es la escasa distribución que el libro ha tenido (en la FNAC llevan tres meses diciéndome que sí, que el libro tiene que entrar pero que ni idea de cuando. Si insistes preguntando cómo puede ser eso, se encogen de hombros y sonríen). Pero se puede encontrar en la página de Grupo AJEC, en cyberdark y la Casa del Libro.

Apuesto con quien sea que nadie lamentará leerlo.
¡Vamos! ¿A qué esperáis?

4 comentarios:

El Guardián dijo...

Como me gusta ver que el círculo de admiradores del señor anónimo (alias Miñano) se amplía.

Lo de la distribución es una guarrada imperdonable, pues como bien sabe Joe, a los que empiezan es lo único que les queda: que sus libros estén al alcance de la gente para que alguien los lea.

¡Hay que hacer un esfuerzo de búsqueda todo el mundo y conseguiros un libro!

Dani dijo...

Gracias por tus palabras!

VERONICA LEONETTI dijo...

Qué hay de malo en copiar? Goya copiaba a Velázquez y Picasso a Goya y cada uno se creo su propio estilo.
Habrá que leer este libro que tiene muy buena pinta.

J.E. Alamo dijo...

En eso estamos, Verónica. Que "inspirarse" es distinto al plagio puro y duro. Vamos, digo yo.
No te arrepentirás de comprar el libro.