sábado, 19 de diciembre de 2009

Copenhague y los Idiotas


Creo que al expresar la más profunda de las decepciones ante los resultados de la Cumbre de Copenhague, no hago más que compartir sentimientos de frustración, impotencia y rabia con una inmensa mayoría de los habitantes de esta Tierra, que quizás no nos pertenezca como dice uno, pero que desde luego estamos empeñados en joder (disculpen ustedes mi lenguaje). Si los defensores de Gaia, que afirman que el planeta es una entidad autoreguladora que busca su equilibrio, tienen razón, nos van a sacar a patadas del mapa y acabaremos siendo sustituidos por las cucarachas, ratas, escorpiones o cualquier otro ser vivo con más sensatez que la nuestra.

Estoy jodido (vuelvan a disculpar mi lenguaje, pero es lo que hay ahora mismo) y mucho. Tengo una hija de siete años a la que durante estos días, he intentado explicar qué era esto del cambio climático, sus consecuencias y lo que podíamos hacer para evitarlo. Y ha tomado nota: gastar menos agua, echar el papel y el cartón en una bolsa aparte, aprovechar mejor las cosas para que duren más, ir andando a los sitios en lugar de coger el coche, usar el autobús, el metro etc. También le expliqué usando un lenguaje sencillo, qué había que hacer a nivel mundial y entendió bastante bien lo de limitar los "humos" para evitar que hicieran de "manta". Así que ahora, cuando me oye despotricar viendo las noticias sobre el fracaso del cumbre, me ha preguntado qué ocurría y le he explicado que un rebaño de idiotas ha sido incapaz de alcanzar un acuerdo por cuestiones de dinero.

-¿Y por qué no van otros?

-Porque a esos son los que hemos elegido para el trabajo.

-¿Por qué los hemos elegidos?

Y lo cierto es que le iba a contestar que era difícil de explicar, que no lo entendería, pero al final he decidido que merecía una respuesta sincera:

-Porque también somos unos idiotas, hija mía. Tan idiotas como ellos.

Y joder, así es como me siento, como un maldito idiota.

12 comentarios:

jorge dijo...

No eres el único. Me lo tomaré con calma, pero desde luego son una panda de ineptos, incapaces, ególatras, soberbios y temerarios. Están condenando al único planeta habitado (que sepamos) un estercolero. Claro que ellos siempre tendrán la opción de escaparse de la mierda y construirse algo ahí fuera, lease estación espacial o colonia con buen y fresquito oxígeno.
La Tierra no es una herencia para nuestros hijos, sino un prestamo que nos han hecho.

Enric Herce dijo...

No serà nuestra generación la que ponga freno al desastre, serà la que le vea las orejas al lobo de forma inminente y no tenga más remedio que claudicar comodidades ante supervivencia. Somos así de idiotas. ¿Alguna vez he comentado mi convencimiento de que cuando nos extingamos no se perderá gran cosa?

J.E. Alamo dijo...

Ya digo que somos muchos los que estamos indignados, pero hoy ya me he levantado con la idea de no cejar en mi esfuerzo personal y en averiguar qué más puedo hacer a nivel colectivo. No dejo de pensar en eso de que la Tierra es un préstamo y por lo menos intentaré hacer algo. Eso sí, jodido sigo.

Anabel dijo...

Veía hace poco un documental, acerca de la esclavitud mental actual basada en el miedo, en el que recomendaban nada más y nada menos que 'La Revolución'. Enseguida salieron voces de protesta, apelando a las bondades de la 'no violencia' para resolver el conflicto. Y yo me preguntaba, a mi pesar: ¿Podremos convencer con palabras amables a los que llevan el cotarro?
Sinceramente, yo estoy más asustada que jodida.

roberto dijo...

Es una pena. Otra oportunidad perdida... Si soy sincero, no esperaba gran cosa en este encuentro, pero tendría que haber ido mejor, qué duda cabe. No somos nada...

milagros dijo...

Aquí el freno se pondrá únicamente cuando se vean con la mierda al cuello, como siempre ocurre. Somos tan egoístas que no pensamos en las generaciones que vienen. No van hacer nada porque no les sale las cuentas. El hecho es que soy tan ingenua que siempre tengo esperanzas de que algún día consigan algo.

Mi gozo en un pozo...

Felisa Moreno dijo...

Yo también sentí rabia cuando oí la noticia, aunque la verdad es que no esperaba gran cosa. De todas formas no podemos desesperar y tenemos que seguir educando a nuestros hijos en el respeto al medio ambiente, a ver si algún día son ellos los que tomen las decisiones.
Un abrazo y gracias por tu comentario en mi blog.

L. Besa dijo...

No sé que os esperabais.
Los cambios sociales realmente cruciales (la agricultura, la religión antropológica, la mecanización, la liberación de la mujer, la IV Rev. Inudstrial) son siempre de abajo a arriba. Carece de sentido hablar de reducir las emisiones cuando la gente planta césped en su jardín o se niega a pagar cinco céntimos de más en el super por un kilo de azucar con certificados de garantía social, o abandona sus trastos en el contenedor. Primero se cambia el hábito individual.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

El argumento de los chinos es incontestable: Nosotros llevamos 150 años contaminando y ellos acaban de empezar.
Por lo demás, como siempre, en busca del beneficio de hoy para mañana olvidamos que el futuro depende de lo que hagamos ahora. fatal.

J.E. Alamo dijo...

Una revolución de toma de conciencia a nivel de la calle, esperemos que llegue a tiempo. Quizás falte un lider y es que es cierto que:
Politicians
Talk
Leaders
ACT

Manel Haro dijo...

Lo terrible es pensar: "menos mal que he nacido ahora y no dentro de 50 años".

J.E. Alamo dijo...

Magro consuelo, Manel. Sobre todo si tienes hijos.