sábado, 2 de enero de 2010

Mi Nieta Linda.


No sé si os ocurre a vosotros, pero en mi historia personal hay pasajes que cobran relevancia por ciertos acontecimientos, ya sean íntimos o públicos. Y no estoy hablando de aquellos sucesos que por fuerza han de grabarse en la mente de uno como el día que te casas, el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, etc. No, hablo de acontecimientos nimios, cotidianos que de pronto marcan un momento para siempre. Y te estremeces de tal manera que llegas a preguntarte si no se te estará yendo la cabeza un poco.

(Lo cierto es que en mi caso ya no me lo pregunto)

Viene todo lo anterior para contaros lo mucho, muchísimo que me impacta el anuncio de la niña que recoge una bola de nieve para llevársela a su abuelo. Ver la sonrisa de la chiquilla (Ábrela) y el amor tranquilo en el hombre (Mi nieta linda), y esa música suave, armónica, envolvente que late al ritmo de un corazón calmado, me conmueve hasta los cimientos.

Y sé perfectamente que esta Navidad será la de Mi nieta linda para los restos o hasta que se me deshaga la memoria (ojalá tarde eso en ocurrir).

Os regalo el vídeo completo para los que queráis verlo.
(Y por si acaso, os dejo el enlace AQUÍ, que esto de poner videos siempre me da problemas).


video

5 comentarios:

Anónimo dijo...

cierto. me gusta es muy tierno.
rosario

roberto dijo...

Es muy lindo, alma sensible.

Felisa Moreno dijo...

Es un anuncio muy bien echo, consigue conmover, tocar la fibra sensible del espectador, pero no sé si es muy efectivo, pues creo que la gente, como tú, recordará el anuncio, pero no lo que se anuncia (Iberia), en fin, siempre analizo estas cosas, será defecto profesional.
Besos de año nuevo

J.E. Alamo dijo...

Sí, es lindo... ¿No me estarás llamando cursi? XDD
Estoy de acuerdo contigo, Felisa. De hecho sé que este tipo de anuncios recibe un nombre: caníbales o algo así porque se "comen" el producto anunciado.

Enric Herce dijo...

Es curioso como esos pequeños sucesos, en apariencia irrelevantes, nos dejan una huella silenciosa de la que en muchos casos solo somos conscientes al cabo de un tiempo, cuando al recordar una época concreta, Navidad en este caso, constatamos que ha quedado íntimamente viculada a ellos.
Buen anuncio.