jueves, 16 de abril de 2009

Cabrones


Durante mi café de media mañaña, he "captado" una conversación entre dos tipos. A uno vamos a llamarlo "Cabreao". "Cabreao", vestido con un mono manchado de pintura, lucía una barba encanecida de tres o cuatro días y ojos rojos, muy rojos . Al segundo le llamaremos "Amiguete". Este iba enfundado en un traje de pana angustiosa y con cada frase cabeceaba como esos perritos de los setenta que la gente colocaba en la parte trasera del coche.

Los dos estaban sentados a una mesa sobre la que se esparcían los restos de un almuerzo: migas de bocadillos, un par de olivas huérfanas, vasos con un poso de vino y servilletas arrugadas. Los dos mimaban dos copas con un líquido transparente en su interior. No parecía agua.


Eran las once de la mañana.

Cabreao. -No tiene ni puta idea de cómo se hace. Se lo he dicho mil veces y ni puto caso. que si el jefe ha dicho esto que si ha dicho lo otro. Ese no tiene ni puta idea.

Amiguete.-Es que los hay que van de sobraos.

C. -Nos ha jodío, le he dicho que así la iba a cagar. Yo así no puedo trabajar. ¡Niñato de mierda!

A. -Pues que se joda, ya somos mayorcitos.

C.- (Echa un vistazo al reloj y apura la copa) Me voy a echarle una mano antes de que la joda del todo.

A.-Tómate otra.

C vacila. -Es que el jefe igual se pasa a ver cómo nos va.

A.-¿Qué no puedes almorzar? Va, hostia, ¿qué prisa tienes?

C.-Pues sí, la va a joder igual. Pon dos más- pide al de la barra.

A. -¿Y de dónde han sacao al niñato?

C. -Ni puta idea, el muy capullo no habla mucho.

A.- A ver si es un tontito de esos, dan descuentos a las empresas por contratarlos.

C. -Pues no te digo yo que no. Al final la faena pa mí.

En eso un chaval joven, casi imberbe, se asoma a la puerta. Mira de un lado para otro hasta localizar a "Cabreao" y "Amiguete".

-Que nos hemos quedao sin pintura- le dice a "Cabreao".

C. -¡Mecagoendió! ¿Ves cómo no me puedo menear?- le dice a "Amiguete". Este cabecea.

-Ibas a traer más-musita el chaval.La mirada bermeja y algo extraviada de "Cabreao" le hace agachar la cabeza.

C.-¡Tira pa allá, hostia, que ahora voy yo!

El chaval obedece con gesto de alivio. "Cabreao" paga el almuerzo, le da una palmada a "Amiguete" que cabecea agradecido por la invitación, y se marcha cagándose en toda la corte celestial.

-Será cabrón- dice "Amiguete".

-¿El chaval?- responde el dueño del bar con una media sonrisa.

-¡Qué va! El chaval no para. El cabroncete es este que no pega ni chapa.

Los dos se ríen. Yo apuro el café y me largo.

Joder, cuánto cabrón suelto.

10 comentarios:

Ardilla Roja dijo...

jajajaja Muchos cabrones, es cierto. Para echarles de comer aparte.

Lo has relatado muy bien. He visto perfectamente los tipos en el bar. Es una escena bastante habitual, sobretodo en los bares de pueblo. Aunque normalmente toman cubata ;)

Un saludo

milagros dijo...

Hay mucho cabrón suelto, que le cargan el trabajo a sus compañeros y además van de víctimas.

Manel Haro dijo...

Los bares españoles están preñados de historias. Qué suerte que un talento como tú nos recupere de vez en cuando alguna.

Sim dijo...

Buenísimo... Muy bien contado... Es una escena que a pesar que quien más quien menos la ha presenciado, rara vez se pone negro sobre blanco... ¡Cuanto cabrón!

NOE23 dijo...

jaja increíble yo lo calificaría de texto costumbrista algo así como "vuelva usted mañana" XDXD o al menos me ha dado esa impresión
me ha encantado

Enric Herce dijo...

Dios, ya estás tardando en recoger todas estas estampas, que tan buen pulso tienes para retratar, en una antología: Bares, qué lugares... Tus fans te lo estamos pidiendo a gritos. :)

J.E. Alamo dijo...

Gracias a todos, en especial a ese "fan" mío que es Enric. Pues nada, aquí estoy esperando a que me descubra alguna editorial... me siento un poco Susan Boyle. Je, je, je.

Carolus dijo...

El Sr. Hormiga Gris era una persona trabajadora, responsable y sincera. Sin embargo, veía cómo otras personas -muchas de ellas menos capaces que él- seguían progresando en su organización, mientras él quedaba “atascado”. Según pasaba el tiempo el Sr. Hormiga seguía en el mismo puesto. Seguía trabajando duro para ascender y empleaba cada vez más horas en su trabajo. Vino la crisis y su empresa hizo una reducción de plantilla. ¿Adivinan quién acabó en el paro? Las virtudes del Sr. Hormiga no le valieron de nada. Estoy seguro que le suena la historia...

Hay otra solución para ver cómo lograr el éxito con astucia en el mundo:

http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf
(Número dos en ventas de su editorial)

Los conocimientos de este libro se aplican de forma inmediata con resultados excelentes. Nada mas leerlo ya lo practicas. A muchas personas les ha sido de utilidad como puede ver en
http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html

Felisa Moreno dijo...

Una historia común relatada con maestría, sigue así, seguro que esa editorial llega pronto.

Un abrazo

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Ey, sí. El personal es así de malo y de mentiroso. A veces angustia pensarlo.