jueves, 26 de marzo de 2009

EL DESFILE DE LOS MONSTRUOS


Mª Carmen Guzmán, una habitual de este blog, me envía el artículo que viene a continuación. Me comenta que lo ha escrito a raíz de la entrada "Ad Nauseam" que subí ayer al blog. Habla de un desfile bastante particular y tanto su título como el suceso en sí, recuerdan al clásico de 1932 La Parada de los Monstruos dirigida por Ted Browning. Y es que el circo del morbo sigue ofreciendo su espectáculo a un público siempre ávido.


Hace unos días vi en televisión un reportaje que me dejó un mal sabor de boca. Se trataba de un desfile de modelos de alta costura: el modisto, famoso, cuyo nombre no importa, presentó a sus despampanantes modelos de un metro ochenta, guapísimas, elegantes, como verdaderas diosas modernas. Las mujeres las contemplaban con envidia y los hombres con deseo. La voz en off de la presentadora alababa las virtudes de los trajes, las transparencias, la escasez de telas y la abundancia de piel...Hasta ahí muy bien, pero lo que me llenó de indignación fue cuando vi desfilar junto a aquellas beldades una serie de personajes estrafalarios: enanos, ancianos y mujeres gordísimas, aunque eso en sí, y con otro propósito, habría estado muy bien.

Hace años que voces como la mía proclaman desfiles con mujeres normales, o sea, altas, bajitas, gordas, flacas, hermosas o feas, y sobre todo, con DIGNIDAD. Pero eso no se parecía en nada al desfile susodicho. Lo que vi fue un desfile de monstruos. Es decir, los trajes, o mejor dicho, los atuendos que portaban esas personas eran de circo: ancianos decrépitos vestidos con colorines estrambóticos, mujeres gordas con trajes de volantes y frunces (que las hacían más gordas) y enanos con trajes tipo Napoleón.

Pretendo dejar bien claro que todas esas personas tienen mi respeto, pero no vi respeto en aquella horrible exhibición, sino todo lo contrario: allí lo que se pretendía era el contraste, el choque producido entre la belleza y la fealdad.
¿Será una ilusión el esperar que se levanten otras voces?

M. Carmen Guzmán

6 comentarios:

José Miguel Vilar-Bou dijo...

En Milán, cuando había pasarela, te encontrabas modelos por todas partes. Y tengo que decir que eran muy guapas, tenían un pelo muy bonito y vestían muy bien. Pero por lo demás me parecían monstruos. Lo siento. Me ponía más cualquier mujer normal del metro que estas pobres y esqueléticas perchas que han modelado sus cuerpos para que estos no quiten protagonismo a los ridículos modelitos que les hacen vestir.
También hablaban muy bien en inglés.

J.E. Alamo dijo...

Lástima que hablar no sea precisamente lo que se espera de ellas. Tengo un conocido que trabajó en la pasarela Cibeles con Montesinos. Me comentó que todas las modelos eran unas crías y que la droga circulaba por todas partes, que veían normal tomarla para resistirel trajín que llevaban. ¡Ah! también sabían inglés. ;-)

Monelle/Carmen dijo...

Comprendo y me uno a tu indignación Mari Carmen, es terrible que para hacer destacar la imagen e idea de un modisto cualquiera, se tenga que recurrir a ese contraste tan poco acertado. Creo que si lo que pretendía era resaltar la belleza de sus diseños, en la mente de muchos nos haya quedado todo lo contrario, pues lo bello es lo cotidiano, aquello que nos rodea, que nos satisface, que nos agrada, que nos corresponde. Lo demás, lo inalcanzable queda en el subconsciente como una estampa, hermosa sí, pero más bien como un cuadro super-caro colgado de un museo.
Ojalá llegue el día en el que los diseñadores se den cuenta de que lo que les hace grandes es saber satisfacer a todos los gustos, llegar a todo el mundo. Todo lo demás es banal y muy alejado de la realidad. La diosa la llevamos todas pero está por dentro.

Carmen

Felisa Moreno dijo...

Yo apuesto porque las pasarelas se llenen de mujeres (y hombres) normales. Estamos sometidos a la tiranía de la delgadez, cuando la mayoría de nosotras tenemos un cuerpo rellenito, sobre todo a cierta edad. Si no por qué se acaban primero las tallas 42 y 44 o incluso la 46, y ves multitud de prendas de la 36 y la 38 aburridas en las estanterías. Y no quiero ni hablar de los pantalones de cintura baja, que son la reostia.
Vaya me puse trivial, el problema es más serio de lo que parece, sino que se lo digan a las madres de hijas anoréxicas.

Besos

milagros dijo...

Es increible que se haya permitido a un modisto humillar a personas "de la calle" sin la denuncia de los medios. Es vergonzoso que estos desfiles muevan tanto dinero y a tanta audiencia.
Actualmente cuando veo estas pasarelas en la televisión, cambio de canal.

Carmen dijo...

Gracias, amigos y amigas, no sólo por leer y comentar mi artículo, sino por haber captado mi idea. Abrazos

M Carmen Guzmán