miércoles, 5 de marzo de 2008

Sin Título de Daniel Miñano Valero


A Daniel voy a permitirle que se presente solo, que para eso se basta y se sobra.


Daniel Miñano Valero recela cuando se le pregunta sobre su biografía como la dama a la que se le interroga por la edad. Hasta la fecha, ha sido publicado poco y con escasa repercusión. Podemos hallar algún cuento suyo en la “Antología Oro del Foro Sensibilidades”, de un foro literario latinoamericano; en varios fanzines de la Barcelona más underground, bajo distintos pseudónimos; en la sección “Talentos”, del diario “El País”; en la revista electrónica “miNatura”; como finalista de algún certamen o próximamente en un libro que publicará el Grupo Ajec. Es en sus relatos donde averiguamos datos concretos sobre su persona: nació en 1979, reside en Barcelona -junto al cabaret “El Molino”-, trabajó en un Hospital Psiquiátrico y anda escribiendo un libro donde cuenta un viaje que realizó a Marruecos para traducir diversos textos árabes. En la única entrevista que ha concedido hasta hoy se definía así: “Padezco una delgadez extrema y una altura de vértigo; y aborrezco que insistan en que me parezco a John Lennon o al cantante de los Black Crowes, cuando yo querría emparentarme con la Velvet Underground y los Sex Pistols, o al menos con Tomatito y Camarón grabando ‘La leyenda del Tiempo’...”.


Si podéis leer este texto en una pantalla de ordenador, será porque J.E Álamo habrá decidido transcribir la nota manuscrita que le envié. Desde hace semanas no conecto mi computadora, ni ninguna otra máquina informática.
Cierto día, el cursor de mi ordenador empezó a deslizarse, mientras yo tecleaba unos párrafos de la novela que ya olvidé. En un principio era un movimiento leve, prácticamente desapercibido; sin inquietud dejé de teclear y sostuve el ratón, el cursor se detuvo y respondió a mis órdenes. Pero, cuando continué la escritura, el cursor inició de nuevo su movimiento; dibujó una trayectoria recta, hacia la izquierda de la pantalla, para deslizarse después en un fino ángulo hasta señalar la palabra “no” que yo había escrito pocos minutos atrás. Retiré el ratón con un gesto brusco. Quisiera olvidar aquellos instantes. De nuevo, ahora más rápido, el cursor buscó una palabra dentro de mi narración, hasta señalarla: “te”. Con el corazón quieto y las manos en puños observé lo que siguió; el mensaje que leí prefiero callarlo, su contenido es íntimo y trágico.
He pretendido continuar la escritura de mi novela en una antigua máquina de escribir -que hasta ahora adornaba el recibidor de mi casa-, pero de manera extraña sus teclas también me resultan horribles. Hace unos meses, tuve la suerte de conocer -vía correo electrónico- al escritor J.E Álamo; me sugirió que le escribiera un relato para su blog. Lo ocurrido me resulta más terrible que cualquier ficción que pueda imaginar, así que decidí garabatear estas palabras en un folio, y hacérselas llegar a su domicilio.


Daniel Miñano Valero

4 comentarios:

José Angel Muriel dijo...

Curiosa anécdota. ¿Será verdad? :D

Monelle dijo...

Dejando detrás la duda planteada por José Angel en su comentario anterior, se siente la sinceridad de las palabras expresadas en el texto. Una cosa está clara no debemos rendirnos en lo que deseemos.

Anónimo dijo...

No sé si será cierto lo que relata Daniel, sea o no verdad, me he quedado con ganas de más...Daniel te pido un favor, escribe, escribe sobre eso que te pasó, imaginastes o inventaste, sea lo que sea me tiene en ascuas.Fdo: Vaca vs pollo

Anónimo dijo...

Prométeme que desde tu feudo, algún día titularás un libro con el nombre de "Guamans neve quin" de Sinatra. Suerte primo. Jose Luis.