miércoles, 14 de enero de 2009

Curiosidades Literarias


El dramaturgo griego Esquilo murió en el año 485 A.C. cuando un águila dejó caer una tortuga viva sobre él al confundir su calva cabeza con una piedra.


Frank Baum, autor de "El maravilloso Mago de Oz", se inspiró para poner el nombre al país de Oz en el cajón de un archivador cuya etiqueta de ordenación alfabética indicaba "O-Z".


Para declaraciones la de Óscar Wilde cuando pasó por la aduana en un viaje a Nueva York: "No tengo que declarar nada excepto mi genio". Lo que no sabemos es que le respondió el agente de aduanas.


Ian Fleming no sólo creó al personaje que le hiciera mundialmente famoso: James Bond. También fue autor de “Chitty Chitty Bang Bang”, la historia sobre un coche que podía volar y que llevó a la gran pantalla Disney en el año 1968 con Dick Van Dyke en el papel estelar.
Y más sobre Ian Fleming, el actor Christopher Lee (uno de los mejores Dráculas de la historia) interpretó al malo malísimo que se enfrentaba a 007 (Roger Moore) en “El Hombre de la Pistola de Oro”. Lo que pocos saben es que Fleming y Lee eran primos.


Cuando hablamos de escritores prolíficos, todos pensamos en gente como King, Asimov e incluso, Lope de Vega. Pero estos genios de la literatura se quedan en pañales, en lo que a cantidad se refiere, al lado de Ryoki Inoue, un brasileño de origen japonés que, a sus 62 años, tiene un récord mundial de lo más merecido, ya que ha publicado nada menos que 1.072 novelas. Hoy día, publica seis trabajos al mes.


En el pequeño poblado de Cottingley, en 1917, dos niñas, llamadas Frances (10) y Elsie (16), declararon haber fotografiados a varias hadas que, según las propias niñas, las acompañaban en sus juegos en el campo. A pesar de que todos los indicios señalaron que toda la historia no era más que el producto de la imaginación e ingenio de las pequeñas, hubo personalidades de la época de reconocido prestigio, que creyeron en la autenticidad de las imágenes. Uno de ellos fue el creador de un personaje especializado precisamente, en desenmascarar hechos con apariencia de irresolubles e incluso de tintes sobrenaturales. Hablo de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes. El escritor escribió varios artículos sobre el tema que trató con total seriedad.

Es muy conocida la causticidad del escritor, filósofo y dramaturgo francés Voltaire (1694-1778). Cierta cruda tarde de invierno, un poeta aficionado le leía algunos de sus últimos versos,en los que evidenciaba su falta de talento.
—¿Cuál es vuestra opinión?— preguntó el joven cuando acabó de leer.
A lo que Voltaire replicó:—Si hubierais puesto más fuego en vuestros versos o mejor aun, vuestros versos al fuego, no nos moriríamos ahora de frío.

En “Asesinato en la Convención”, libro de misterio impregnado de humor de Asimov, él mismo es uno de los personajes de la historia.

Graham Greene, escritor británico autor de “El Tercer Hombre”, “El Americano Impasible” y “El Factor Humano”, entre otras, dedicaba diariamente a la escritura justo el tiempo que tardaba en escribir 500 palabras.

4 comentarios:

Monelle/Carmen dijo...

Siempre me han gustado este tipo de sucesos, hechos, curiosidades.
Aprovecho para agradecerte Joe el detalle del Diploma del concurso, acaba de traérmelo la cartera y está precioso, sin duda presidirá un lugar de excepción en mi casa. Un honor tenerlo. Y espero seguir participando en tu concurso. Gracias.

Carmen Signes

J.E. Alamo dijo...

¿Ya lo has recibido? Me alegro que te guste, nunca he sido "muy mañoso" pero me satisfizo como me quedó.
Un abrazo

Enric Herce dijo...

El libro "Dioses menores" de Terry Pratchett, tan recomendable como cualquier otra de sus descacharrantes obras, aunque con ésta me reí bastante menos de lo habitual, encuentra en la primer anécdota que mencionas una de sus premisas argumentales.

Patricia Tena dijo...

Hola! He llegado aquí a través del blog de mi amigo Manel Haro. Un post muy interesante. Sobre la increíble muerte de Esquilo también habla Anna Gavalda en su libro "El consuelo", lo leí este año y me sorprendió. Un beso