miércoles, 11 de febrero de 2009

E-Books: ¿Catástrofe o Avance?


En la Feria del Libro de Frankfurt del 2008 fue presentado el primer libro electrónico de bolsillo, el Readius. El aparatito de marras tiene el tamaño de un teléfono móvil y un peso similar. Hasta ahora los aparatos en cuestión eran demasiado voluminosos y/o incómodos de utilizar. Ahora, salvado ese obstáculo, y con lo poco que tardan estas tecnologías en llegar al mercado, la pregunta es si existe una demanda real para estos lectores electrónicos. En la propia Feria alemana se llevó a cabo una encuesta a la que respondieron más de mil asistentes al evento, con el resultado de que el 40% estaba convencido que en pocos años el papel comenzará a verse relegado. Y que esto es sólo el principio, con el tiempo poseer libros impresos será cosa de coleccionistas o excéntricos. Sin embargo, y dejando de lado temas nostálgicos (aun recuerdo los que afirmaban que el vinilo nunca desaparecería), la llegada del e-book no está exenta de problemas y temores. Uno de ellos, quizás el principal, es el que hoy por hoy tiene la música: La piratería. Las soluciones están por llegar y la opinión general es que hay que aplicarse a fondo para hallarlas. Al contrario que la música, que encuentra cierto paliativo al problema de la piratería con los conciertos y ventas de cedés en formato especiales o con contenidos extras, el libro no cuenta con esta posibilidad por lo que las grandes editoriales ya andan buscando opciones antes de embarcarse en una aventura que a buen seguro, cambiará el mundo de la edición de arriba abajo. Y como en cualquier otro negocio, la ley de Darwin aquí también constituye una máxima: O te adaptas o te extingues.

Cuando parece que las grandes editoriales internacionales ya están dando los primeros pasos para adaptarse a este nuevo entorno, el español sigue a la expectativa. Al igual que entre los lectores, existe una diferencia de criterios entre los editores más veteranos y los más jóvenes. Los primeros, es obvio, no quieren precipitarse hasta estar seguros de que el mercado está preparado para la novedad, mientras que los segundos opinan que no hay momento más adecuado que el presente y que la espera puede dejar a España detrás con todos los problemas que ellos supondría.

"España va uno o dos años por detrás, y si retrasamos mucho las decisiones se perderán oportunidades", vaticina Luis Francisco Rodríguez, director general de Publidisa, impulsora del portal todoebook.com y asociada a Amazon. Por otro lado, el consejero delegado de Random House Mondadori en España, Ricardo Cavallero, también lo tiene claro: "No será un mercado para el consumidor masivo y las generaciones actuales se jubilarán con el libro de papel". Los estudios de la empresa pronostican para U.S.A., el primer mercado en acoger cualquier adelanto del tipo que sea, una cuota de mercado del 10% para el 2015 ó 2016. "Llegar, llegará, y arrasará de entrada, pero después las descargas bajarán y volverán a subir las ventas de libros de papel", sostiene Beatriz de Moura (Tusquets). Sin embargo, el trasfondo de todos estas reticencias sigue siendo la piratería. "Si no se paga por los libros" añadió Beatriz, "tampoco se pagarán derechos a los autores y habrá una crisis sin fin en el mundo editorial".

De todas formas, otra crisis -la que nos ahoga a todos de manera muy eficaz- ha aplazado el problema dando un margen a todos aquellos que se resisten a la llegada del fenómeno, ya sea por el temor a la falta de mercado o, y estos son mayoría, a la piratería que podría sumir el sector en una crisis aun más profunda que la actual. Pero que nadie dude que llegará el momento de afrontar la llegada del e-book y las editoriales tendrán que aportar soluciones. Hay una generación que "mama" tecnología y que acogerá este avance con los brazos abiertos como ha hecho con otros. Y dejando de lado cualquier consideración nostálgica, es indudable que contar con un biblioteca de cientos o miles de volúmenes en un artilugio que te cabe en el bolsillo, es un adelanto más que notable.

6 comentarios:

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Pienso que para los escritores es un gran avance y para los lectores un retroceso.

Manuel Pérez Recio dijo...

Pienso al contrario.
Se publicará cada vez más y de peor calidad. Y los autores ganarán una miseria.
Pero hay que asumirlo, porque llegará.
Nelo

Jorge Ruiz dijo...

Hola colegas, si me seguís en http://biblodiversos.blogspot.com veréis que llevo unos día escribiendo sobre ello.
Las resistencias son muchas, pero no precisamente entre los más veteranos (gracias por llamarme joven).
El asunto está en que los grandes grupos editoriales no tienen los derechos para la edición electrónica. La política de los grandes agentes (intermediarios) literarios es ofrecer los derechos por tipo de edición: tapa dura, rústica, bolsillo, ...así que ahora se encuentra sin material.

Anónimo dijo...

La mayor ventaja está, creo yo, en que ya no se sacrificarán más árboles para fabricar papel.
me pregunto: ¿cómo serán las librerías? ¿Y las bibliotecas?

M Carmen Guzmán

J.E. Alamo dijo...

Sí que he visto tu artículo, Jorge, y lo recomiendo porque aporta más información. Es un tema bastante delicado, la verdad. Tiene bastantes ventajas pero por otro lado, si nos atan los temas de derechos y se encuantran soluciones contra la piratería, está claro que no será viable.

Crónicas de Sepelaci dijo...

El tema es complejo.
Yo, personalmente, abogo por una solución intermedia, es decir, por cobrarle al consumidor por una edición concreta de la obra, no por la obra en sí.
Sí, para los escritores es un follón, porque tienen que subistir de manera más precaria aún que ahora, pero sería lo lógico.
La obra, así, en bruto, sería gratuita, pero quien quisiera disfrutar de una edición concreta, podría hacerlo, pagando por ella.
Y el editor que quisiera, compraría los derechos al autor para realizarla.
¿Problemas?
Todos los que quieras, pero nos encaminamos hacía ahí. Mejor ir un paso por delante que mil por detrás, como le pasa a la SGAE.
Así, al menos, te da opción a ir corrigiendo los fallos del sistema e imponer unas reglas antes de que se rompan todas las demás.
Un saludin