jueves, 27 de diciembre de 2007

¡Qué acogida!


El Certamen de Letras para Soñar acaba de iniciar su andadura y yo estoy sinceramente entusiasmado. He superado ya la veintena de relatos recibidos y eso, tomando en consideración que es un certamen humilde y esta su primera vez ;-) , es un buen indicador de que a pesar de que en España "no se lee", hay mucha gente joven y no tan joven, a la que motiva expresarse por escrito y que ansía ver sus líneas en negro sobre blanco. El nivel de los relatos es además, bastante elevado lo cual me está metiendo en un compromiso a la hora de emitir un veredicto. Sin embargo, es un compromiso agradable y que espero repetir tantas veces como sea posible.

Gracias a todos los participantes por su aportación y a partir del cierre del plazo de admisión, me tomaré quince días para anunciar a los finalistas y al ganador. No descarto publicar más relatos aparte de los que resulten premiados.

Felices Fiestas.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Feliz Navidad


Mi última columnita de sedice.com. A ver si os gusta.
¡Feliz Navidad a todos!

lunes, 17 de diciembre de 2007

Columnista de sedice.com

Página muy interesante en la que tengo la suerte de ejercer como columnista. Date una vuelta y verás como disfrutas.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Nuevo relato en ngc 3660

Mi buena amiga Pily.b me solicitó un relato para su nuevo número de NGC 3660 y le envié "Vecinos". Os recomiendo que os deis una vuelta por la publicación y no sólo por mi relato, la revista tiene contenidos harto interesantes para todos los aficionados al género.

domingo, 9 de diciembre de 2007

I Certamen Letras para Soñar de Relato Fantástico, Terror, Ciencia Ficción

I Certamen Letras para Soñar de Relato Fantástico, Terror, Ciencia Ficción
Bases:

1 - Se convoca el I Certamen Letras para Soñar de Relato Fantástico, Terror, Ciencia Ficción, al que podrán concurrir cuantos autores residentes en España lo deseen.

2 - Los relatos deberán estar escritos en castellano, con una extensión de cinco folios como máximo, con letra Times New Roman de tamaño 12 y escrito a doble espacio. Se desestimarán aquellas obras con faltas de ortografía o que no cumplan los requisitos aquí expuestos.

3- El género de los relatos será la fantasía, el terror o la ciencia ficción.

4- Los trabajos deberán ser originales, estrictamente inéditos (incluido internet), no premiados en otros concursos ni estar pendientes de resolución en otros certámenes. Cada autor/a puede presentar un único original. Los trabajos se remitirán por correo electrónico a josephatticusbirch@hotmail.com En el asunto se indicará I Certamen Letras para Soñar de Relato Fantástico, Terror, Ciencia Ficción y se incluirán dos documentos adjuntos: Uno con el título del relato presentado a concurso que vendrá firmado con seudónimo y un segundo con el seudónimo utilizado como nombre del documento, que incluirá los siguientes datos personales el autor/a:
* Nombre y Apellidos.
* Lugar de residencia.
* Edad.
* Profesión.
* Dirección de mail.
* Teléfono de contacto.
* Si ha lugar, una breve biografía “literaria” del autor.

5- El plazo de entrega de originales finalizará el 15 de Enero de 2008.

6- El fallo del jurado se hará público el día 30 de Enero de 2008 en Letras para Soñar: http://letrasparasonyar.blogspot.com/ y además, por e-mail a los ganadores.

7- Se establecen los siguientes premios:
Primer premio.- Los siguientes libros: Un ejemplar del libro “El Enviado”de J.E. Alamo con dedicatoria personalizada, un ejemplar de “Fragmentos del Futuro” de Domingo Santos y un diploma acreditativo.
Cuatro Finalistas.- Un ejemplar del libro El Enviado de J.E. Álamo con dedicatoria personalizada para cada finalista.

8- El relato premiado así como los cuatro finalistas, se publicarán en Letras para Soñar en formato electrónico. Los derechos sobre el relato son propiedad exclusiva de los autores.

9 - La resolución de todas las cuestiones que pudieran surgir o plantearse en la interpretación de estas bases será de exclusiva competencia del jurado designado para la ocasión.

10 - El mero hecho de presentarse al concurso supone la aceptación de estas bases.

Fragmentos del Futuro

Mi Diario, relato incluido en esta antología recopilada por Domingo Santos, fue mi primer escrito impreso en papel. Os anticipo algunas líneas. Confío que os guste.

DÍA 1
Hace treinta días que llegaron las esferas, un jodido mes y ya hemos vuelto a la Edad de las Cavernas. Ni luz, ni teléfono, ni nada de nada. Vamos que hace cuatro domingos estaba con Celia, mi chica, tomándome una pizza cuatro quesos con un rosadito divino y hoy he conseguido cazar un par de gatos, me creo el Arguiñano asándolos al fuego y cada vez que pienso en Celia me echo a llorar.
Somos seis. No nos conocíamos de nada, pero ahora un miembro del clan es tu padre, tu madre, tu hermano... ¡Tu familia, vaya!
Al principio los supervivientes íbamos a nuestra bola, estábamos como perdidos, nadie sabía qué hacer hasta que se organizaron los primeros clanes y empezaron a ocupar refugios -lugares en los que esconderse de las Esferas- y los solitarios como yo nos dimos cuenta de que solos acabaríamos mal. Ahora nadie se atreve a asomar el morro sin compañía por lo que te pueda ocurrir, así que sólo te fías de tu clan.
Luego están los “esferoides”, vendidos por comida y algún que otro lujo como saber que puedes dormir sin miedo a que te fulminen. Esos vagan por ahí y si te confías: ¡Zas! Te pillaron.
-No me puedo creer que se hayan cargado todos los ejércitos ¡Joder! ¿Dónde están los putos americanos?
Ese es Alex, un okupa, antipoder establecido, ya sea político o religioso, y antiyanqui confeso, de los de: ¡Yanquis go home y que os den por el camino! Ahora creo que se alegraría tanto de ver una bandera americana que sería capaz de besarle el culo a quien la llevase.
-Bueno, no te lo creas pero ni tele, ni radio, ni móviles, ni el puto tam-tam, así que más vale que nos hagamos a la idea: Nos jodieron.
Merche no es muy optimista, tampoco tiene motivos, vio como se hacían a toda su familia en un abrir y cerrar de ojos.
Salimos de día porque las esferas son nocturnas, como los putos vampiros. Vamos pateando a todas partes y eso que hay cientos de coches abandonados, pero no hay manera de conseguir que arranque uno, cuando abres el capó el motor está todo quemado y medio fundido como el queso en una hamburguesa. ¡Joder, lo que daría por una puta hamburguesa!
Tenemos la guarida en los almacenes de un supermercado en el que Merche trabajaba de encargada. La entrada del supermercado está totalmente bloqueada por un camión que se empotró contra ella. Imposible entrar por ahí, pero gracias a Merche, entramos y salimos por una pequeña puerta lateral de seguridad de la que conservaba la llave.
La ventaja es que aquí en el supermercado tenemos una provisión de protector solar para siglos y eso nos viene de cojones porque, desde que llegaron las esferas, tomas el sol más de treinta minutos y la has cagado. Primero manchas, luego una especie de lunares repugnantes y al final la carne se cae a trozos. Todo eso en un día. A Celia también le ocurrió algo semejante aunque no tuvo nada que ver con el sol. Algo que las hijas de la gran puta estelar soltaron en el aire la afectó. Prefiero no pensar en eso. Así que nos embadurnamos bien con el protector y luego nos tapamos bien con toda la ropa que tenemos.
Alberto, el abuelo del grupo, lo menos es cuarentón, tiene algo de científico o al menos eso dice él, a mí me parece más profesor de primaria. Tiene una teoría y es que las esferas al llegar se cargaron un buen porcentaje de ozono y por eso el sol es mortal.
Claro que ése no es el único peligro del día. Están los esferoides que he comentado antes. Esos localizan las presas para que sus asquerosos amos las cacen por la noche. El problema es que no puedes saber quién es un esferoide, así que ¿la solución? : Le pegas cuatro tiros a cualquiera que parezca que te está siguiendo.
La última humana del grupo es Eva, una ex-pija, ex-aspirante a modelo y a anoréxica, que se pasa el día quejándose de todo y jurando por Piolín. ¡¡Cómo se entere un día que los guisitos de conejo son de gato!! Bueno, siempre le puedo decir que se ha comido a Silvestre y a lo mejor hasta le coge el gusto.
Esta noche me toca guardia con Lucas. Lucas es el perro y es el sexto miembro del clan. Los perros no temen a las esferas y las huelen a distancia. Es raro que se cabreen tanto en cuanto las huelen, se vuelven como locos y hasta dan miedo. Lo jodido es que no tienen ni la más mínima oportunidad contra una de esas hijas del infierno, pero a nosotros nos viene de coña porque si Lucas se enfurece, hay que salir cagando virutas y rezar para que el animal las entretenga el tiempo suficiente.
Pobre animal.
Pobres nosotros.

sábado, 8 de diciembre de 2007

El Enviado

Muchos de vosotros, desgraciadamente para mí, no habréis tenido acceso a El Enviado y aunque os animo a que lo leáis, imagino que daros unas líneas del mismo os animarán -o quizás no- a salir corriendo para adquirirlo. A ver si os gusta lo que viene a continuación:
Fragmento del relato/capítulo: El Señor de los Caramelos.

Aun recuerdo su rostro enjuto y ceniciento
sombreado por una barba rala. ¿Cómo podría
olvidar su aliento, la mirada de hurón o el pánico
que me inspiraba?
Venía sin falta, todos los viernes a casa...
—Nuestra pequeña cita Dani.
... para cuidar de mí mientras Mamá hacia el
turno de noche. Sí, me acuerdo bien del tío Jaime.
Uno jamás olvida los monstruos de su infancia.
—Yo me comería la sopita Dani o tendré que
llamar al Señor de los Caramelos y ya sabes lo que
pasará. Te llevará con él chaval, y entonces será el
llanto y crujir de dientes—. El tío Jaime me sonríe
con sus dientes torcidos y manchados de nicotina.
Odio la sopa de verduras y Mamá lo sabe, pero ya
se encarga el tío Jaime de que no falte ningún viernes.
—Ya lo sabes Elisa, que no me falte la sopita de
verduras. De crío la comíamos en casa todos los viernes
y ya ves, te hace todo un hombre.
Mamá le tiene miedo al tío Jaime, igual que se
lo tenía a Papá hasta que se mató en el accidente.
Yo también le tengo miedo pero además, le odio
con todas mis fuerzas. Siempre está amenazándome
con que llamará a El Señor de los Caramelos.
—¿Quién es ése?—, le pregunté la primera vez
que lo mencionó. La verdad es que con ese nombre
no era precisamente temor lo que despertaba.
—¿Qué quién es?—. Acercó su rostro al mío
hasta echarme el aliento de tabaco y de algo más,
como podrido, de fondo.
—Tiene muchos nombres, uno especial para
cada condenado. Digamos que se desliza hasta el
fondo de las cosas, descubre tu debilidad y le da

forma. Entonces se limita a esperar. Muchas veces
su espera es en vano, pero si alguien lo conjura,
mira en tu corazón, toma el nombre y surge como
una bestia rabiosa. Para los mocosos como tú, es
el Señor de los Caramelos y si yo lo conjuro, le
llamo Dani, si yo le llamo— me aclaró ante mi
ceño de duda, —entonces te marcará dándote una
bolsa de caramelos. A partir de ahí, te quedará
una semana y luego adiós.
—Yo no acepto caramelos de extraños—.
Intenté que no se me notase el miedo pero sin
mucho éxito ¡Joder, apenas acababa de cumplir
nueve años!
Volvió a sonreír, era una mueca que nunca le
llegaba a los ojos.
—Eso mi querido Dani no será necesario. La
encontrarás un día, una bolsa de caramelos de lo
más normal, encima de tu cama, dentro de tu
mochila, en un bolsillo. Incluso puede que te la dé
yo mismo, sólo tú sabrás lo qué es, luego una
semana y será como si nunca hubieras existido.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Ahí va un poco más

Aunque parcos a la hora de dejar comentarios en el blog -¡A ver si nos animamos!- los comentarios de quienes han leído las primeras líneas de Penitencia, han resultado alentadores. Os ofrezco un poco más, pero poco. Después de esto toca esperar hasta que acabe el libro... Si lo acabo. Esto último es para que me animéis a hacerlo. Je,je.

El Inspector

No hay mal que por bien no venga.
El tiempo todo lo cura.
No hay mal que cien años dure.
En cien años, todos calvos.
En cien años todos calvos.
Y en eso sí habían acertado, el rodal asomaba impertinente entre el pelo peinado hacia atrás con mimo. Por lo demás, las frases manidas de consuelo sólo consiguieron irritarle hasta lo indecible, por no hablar de lo que le hubiera hecho al que le daba consabido apretón en el hombro cabalgando el ánimo de rigor. Quedarse solo y entrarle ganas de vomitar, era todo uno. Esos gestos bienintencionados se le indigestaban igual que un plato de babosas.
No sabría decir si lo más duro fue el divorcio; esa bestia de mirada fría y fauces sonrientes:
Adiós querido. Fue bonito mientras duró. Lo siento, me llevo a la niña, la pensión y tu corazón. A ti ya no te va a hacer falta.

Con toda la miseria, desesperación, dolor y finalmente vacío, que trajo en su cola.

O los carroñeros compasivos que acudieron a medrar en su dolor.
De todos modos, pronto captaron el mensaje: A Aguirre era mejor dejarlo solo: Desagradecido hijo de puta. La frase voló sin dueño un día que entraba en la Agencia. Sin dueño pero con la connivencia de todos los que apartaron la mirada ante su llegada, el tipo duro y sin sentimientos: El inspector Aguirre.
Al infierno, pensó. Prefiero vuestro desprecio a vuestras palmaditas. Esa pena que nace de la secreta alegría de comprobar que le ha tocado a otro, a otro que lo tenía todo.
A más de uno le hubiera encantado verle derrumbado, y ese era un alimento que no iban a recibir.
Su mujer –exmujer, se recordó mentalmente- se la pegó con un vecino. Luego le denunció por malos tratos psicológicos.
-Describa malos tratos psicológicos, señora.
-Me ignoraba, sólo me quería para…-.
Un sollozo y no tuvo que añadir más.

Dame tu corazón, querido. Cuando acabe de masticarlo, escupiré lo que quede y eso es lo que te vas a quedar.

Y eso fue con lo que se quedó.
Se pasó la mano por la cabeza evitando inconscientemente el rodal. No quiso entrar en el juego. Por la niña, pensó. Y así se lo dijo a su abogado:
-No quiero arrastrarla por el fango. Sólo tiene diez años.
Jamás hubiera admitido que fue su propio hastío lo que le llevó a ceder. El convencimiento de que hiciera lo que hiciera, no se iba a librar de las noches en vela ni de la serpiente del desasosiego que se retorcía en sus tripas. Al menos acortaría los plazos. Que se lo llevara todo, a fin de cuentas hacía tiempo que se lo había entregado. Y a él ya no lo apetecía seguir más tiempo con toda esa mierda. Tenía tomada una decisión y la llevó a cabo. Punto. Nada de mirar hacia atrás. Punto Ahora tenía un trabajo del que ocuparse. Punto.
Entonces ¿Por qué seguiría sintiendo ganas de derramar unas lágrimas que ya no acudían?
-Inspector. Señor.
Levantó la vista del dossier sobre el regazo que justificaba la cabeza vencida.
-¿Qué hay?- replicó apurando el café frío que había traído del bar media hora antes. Interrumpió el gesto que buscaba el tabaco en el bolsillo. No se podía fumar allí dentro.
-¡Menuda estupidez!- clamó cuando se lo dijeron. Recibió por toda respuesta una mirad fría que zanjó la discusión.
Cerró la mano clavando las uñas en la palma. Necesitaba un pitillo.
Curioso como después de lo que había pasado, todo era tan normal. Tan cotidiano: los mismos gestos, los mismos complejos, los mismos miedos, las mismas manías, los mismos vicios. Rió para sus adentros, al menos ya no tenía que preocuparse del tabaco. Su ex odiaba el olor y se apartaba de él cuando iba a besarla.
- ¡No pienso besar un cenicero!- Le espetaba arrugando la nariz pecosa y apartando la cara. Llegó el momento en que el decidió que si quería un beso, tendría que pedírselo ella. Nunca lo hizo. Más tarde se enteró de que el vecino fumaba puros. Claro que a lo mejor no era su boca lo que ella le besaba.
Agitó la cabeza notando como le invadía la desazón, como cada vez que le daba un repaso a su vida.
Se incorporó ajustándose el pantalón mientras procuraba ignorar la incipiente barriga.

La curva de la felicidad. Otra perla de sabiduría popular.

Clavó la mirada en el agente. -¿Qué hay?-, repitió impaciente. Necesitaba ese pitillo de inmediato.
-Ha vuelto, señor. Otro sacerdote. Descubierto por los bomberos cuando fueron a apagar un incendio en la iglesia de la Santísima Trinidad-. Se detuvo humedeciendo los labios. –Rociaron el confesionario con gasolina y le prendieron fuego. El sacerdote, el padre Ambrosio Luján, estaba dentro. Los bomberos creen que maniatado, hay restos de cinta aislante alrededor de las muñecas y los tobillos.
-¿Estáis seguros?
-Bueno, los nuestros están examinando el escenario, pero no dudaría de los bomberos…
-Me refiero a lo de que ha vuelto. Si estáis seguros de que esto es cosa suya.
-La tortura, las marcas en rostro… Todo coincide con los demás casos. Sí, estamos seguros.
Aguirre se sentó pesadamente. El cigarrillo iba a tener que esperar.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Un avance de mi próxima novela...

Empecé a escribir Penitencia hace cosa de dos meses. Me está costando bastante ya que no es tiempo precisamente lo que me sobra. De todas formas, me gusta lo que va saliendo. Aquí tenéis un adelanto. A ver si os gusta.
PENITENCIA

El Segador

Hoy, Pedro me ha pegado en el recreo.
Papá y Mamá se han matado en un accidente.
No me han llevado al parque. Está todo el mundo llorando.
Mañana a Pedro lo voy a descalabrar.
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La tía Angustias dice que no sabe qué va a hacer conmigo.
Me ha pellizcado en la espalda por lo que le hice al gato. Dice que soy perverso.
No he llorado.
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La tía Angustias tiene novio, cree que no lo sé. Es el Bernardino.
Le he roto todos los cristales al coche del Bernardino.
La tía Angustias me tiene miedo.
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El Bernardino ha hecho llorar a la tía Angustias. Creo que la deja. Creo que por mi culpa.
He tocado a Lucía, si se lo cuenta a alguien le cortaré las tetas.
Mañana le pincho las ruedas al coche del Bernardino.
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La tía Angustias estaba en la bañera con las muñecas sangrando.
Se las había cortado ella.
Aun respiraba.
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Hoy entierran a la tía Angustias. Todo el mundo dice que se suicidó y me dan palmaditas en la espalda.
Al Bernardino lo he visto de lejos. Me miró con odio. Y con miedo.
He dormido en la cama de la tía Angustias. Olía a añejo. No se lavaba mucho la muy cerda.
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Han aparecido primos por todas partes. Parecen cucarachas. Por lo de la herencia. He hablado con algunos. No creo que vuelvan.
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Me largo de esta mierda de pueblo.
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Hoy me he chutado dos veces.
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Me he hecho a una abuela, le saqué doscientos.
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Me he hecho a un abuelo, sólo tenía cincuenta. Me ha cabreado. Al final daba un poco de asco.
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Anoche pegué un polvo. Un condón reseco me colgaba de la herramienta. No me acuerdo con quién lo he hecho. Espero que fuera una tía.
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Borracho y colocado, tomé la escopeta y me la metí en la boca.
No me quedaba nada por hacer.
Fue cuando el cuarto desapareció.
Y tuve paz.
Paz y contemplación.
La contemplación de lo absoluto.
Nada que añadir, nada que restar.
Nada.
No estaba muerto, no. Jamás había estado tan vivo.
Tampoco estaba solo. El estaba conmigo y me mostró algo, algo que había ocurrido hacía una eternidad. Un accidente. Un leve susurro que acabó en estruendo impactando en la superficie desprevenida de la perfección. El se encargó de que tornara la calma, pero hubo consecuencias. Y las consecuencias amenazan con volver. Con destruir esa belleza absoluta.
Me sentí conmovido, al borde de las lágrimas. Yo que sólo había llorado cuando algo se me metía en el ojo.

Llorar es de nenazas.

No lo es, no. El enjugó mi llanto y me hizo fuerte. Luego me habló.
No sé cuánto duró mi iluminación, al volver al cuartucho, todo parecía igual, pero hasta ese momento el tiempo nunca me había preocupado demasiado. Ahora sí, ahora sé lo que tengo que hacer. Tengo un cometido. Las consecuencias. He de acabar con ellas. Segar su presencia. Y el tiempo sí es importante. El cuenta conmigo.
Cuando todo termine, volveré con El.

domingo, 2 de diciembre de 2007

El Enviado

Hola a todos. Antes que nada, recomiendo leer la breve biografía literaria que he incluido en entradas. Aparte de eso, os contaré que sigo luchando para que El Enviado, mi única novela publicada, sea conocida. La verdad es que ha recibido muy buenas críticas, pero al no disponer de medios para una campaña de promoción, sus ventas no acaban de despegar. Así que animo a todos a que lo compréis, en la Casa del Libro de Valencia, en cyberdark.com o encargándolo en la FNAC. Si tenéis problemas, no tenéis más que poneros en contacto conmigo. Si el libro no os gustara, os lo recompro ;-) ¡Vamos! No se pueden dar más garantías. Ánimo y a ver si consigo sacar la cabeza en este mundillo.
Podéis encontrar más cosas mías en los medios indicados en mi biografía. Os haréis una idea de mi estilo. Por último, soy columnista en sedice.com, podéis pasar por ahí y echar un vistazo.